Un legado a favor de la vida y la justicia social

Maryluz Guillén Rodríguez

Las ideas y la praxis revolucionaria del Presidente Hugo Chávez Frías transformaron innegablemente la historia contemporánea de Venezuela y el mundo. Su partida marcó un momento doloroso para la mayoría de las venezolanas y los venezolanos, pero su vida estuvo marcada por su compromiso ineludible hacia millones y por una práctica política a favor de los sectores excluidos. Este “decir” y “hacer” para alcanzar la Mayor Suma de Felicidad Posible del Pueblo es, en si misma, una novedosa y avanzada política de derechos humanos que reconoce nuestra historia, nuestra realidad y se compromete en generar las transformaciones necesarias.

El sujeto fundamental para la realización de los derechos es el pueblo activado en sus propias luchas por la dignidad. El Presidente Chávez rompió definitivamente el modelo político imperante en nuestra República hasta 1998, dejó atrás la democracia de elites, partidista, representativa y clientelar dando paso a la democracia participativa y protagónica, así logró la politización de las mayorías y su activación como agentes del proceso de cambio.

En la Quinta República, los derechos humanos encuentran concreción  a través de las políticas universales de inclusión, a las cuales el Presidente Hugo Chávez  denominó “Misiones”, cada una de las cuales esta destinada a hacer realidad los derechos que fueran reconocidos a todas y todos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.

Chávez denunció tenazmente la contradicción irreconciliable entre derechos y capitalismo como sistema de explotación de los seres humanos, como generador de pobreza, miseria, hambre, explotación, violencia, desempleo y muerte, causas originarias de lo que conocemos como violaciones a derechos humanos. Develó la estrategia imperial de dominación y neocolonialismo que subyace a la noción liberal de los derechos humanos, evidenció un discurso inmoral por parte de las potencias hegemónicas como Estados Unidos y las potencias europeas quienes pretenden erigirse como protectores de la humanidad pero son ellos quienes no han ratificado los tratados internacionales sobre la materia y  promueven la intervención militar en su defensa. Particularmente condenó la política imperial presente en el Sistema Universal e Interamericano de “Protección” a los Derechos Humanos caracterizada por: la ausencia de democracia en el seno de tales instituciones y el “doble estándar” ejercido en desmedro de los pueblos oprimidos.

Igualmente, puso al descubierto la invasión silenciosa de las potencias, a través de sus bases militares en los países Latinoamericanos y el mundo, el apoyo armamentista a grupos  de ultraderecha, las operaciones encubiertas de los organismos de inteligencia y el peligro que tales situaciones representan para la paz y seguridad de los pueblos.