Algunas líneas para una adecuada política de Seguridad Ciudadana

Entrevista a María Lucrecia Hernández (*)

Como crees que se puede construir una política de seguridad que sea democrática y que respete los derechos humanos.

LH: En primer lugar pienso que todo gobierno o mejor dicho todo Estado democrático debe tener una política de seguridad ciudadana, y si bien eso parece obvio y que es el punto de partida de cualquier acción que se vaya a emprender en esta materia, no siempre ha sido ni es así. Podemos decir que en el caso de nuestro  país, en la Cuarta República nunca hubo una política de seguridad frente al delito. Durante el gobierno bolivariano, hemos diseñado varias acciones, planes y operativos en materia de seguridad y específicamente en seguridad ciudadana, pero una política, que sea integral, integradora, multiagencial, respetuosa de los derechos humanos y sobre todo de izquierda, recién en 2012, cuando el Presidente Chávez crea la Gran Misión a Toda Vida Venezuela. Ese fue un punto importante de consolidación de distintas acciones que ya se venían dando. Ya la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela plasma que toda persona tiene derecho a la protección por parte de los órganos de seguridad ciudadana y que éstos son de carácter civil y que deben respetar la dignidad y los derechos humanos sin discriminación alguna; allí se señala de manera contundente la orientación que debe seguir el Estado en este tema. Igualmente, las reformas de los cuerpos policiales, su profesionalización, la creación de estándares, la política desarme y las reformas en materia penitenciaria, constituyen el piso sobre el cual debemos avanzar.

Sin embargo no podemos ser ilusos y afirmar que los problemas de inseguridad y violencia que existen en el país serán resueltos de un día para otro, ya que heredamos décadas de injusticias, violencia y delito. Lo importante es la sostenibilidad de las medidas y los planes en materia de seguridad, su continua evaluación y en algunos casos rectificación. Es necesario que las políticas integrales que se organizan en la Gran Misión, se implementen en su totalidad, se articulen entre sí y articulen a los distintos actores, generando mecanismos eficientes para garantizar la paz, la disminución de la violencia con justicia, inclusión y respeto por los derechos humanos. Pero sobre todo es indispensable, garantizar la vida, la seguridad y el ejercicio pleno de los derechos de aquellos más criminalizados, que son los sectores más pobres y vulnerables de nuestro país.

En función de lo que estás diciendo, que es lo más importante y urgente que se debe hacer para mejorar la seguridad ciudadana.

LH: Es fundamental abordar dos cuestiones en lo inmediato, que son las que causan mayor sensación de inseguridad, injusticia e impunidad en las y los ciudadanos. En primer lugar, hay que poner atención a la resolución temprana de los conflictos, ya que la mayor parte de los homicidios son resultado de una escalada de violencia de conflictos que se inician por situaciones poco complejas que pueden ser resueltas si son atacadas oportunamente. Es necesario en estos casos que el Estado esté presente en todas las comunidades favoreciendo que las y los ciudadanos tengan herramientas e instancias para resolver los conflictos sin acudir a la violencia.

Nos podrías dar algún ejemplo en concreto de estas instancias.

LH: La promoción de mecanismos alternativos de resolución de conflicto, la mediación mediante la instalación de las casas o centros comunales de resolución de conflictos, el despliegue de la justicia de paz y del servicio de policía comunal en todas las urbanizaciones y barrios; e inclusive podemos hasta pensarnos, como un amigo criminólogo dice, desplegar trabajadores sociales y psicólogos en las zonas que existan mayor nivel de conflicto, para escuchar y conversar con la gente e intentar la resolución de sus problemas por las vías del dialogo. En este sentido, también es importante crear lazos más fuertes en las comunidades, fortalecer los niveles de organización y de autoregulación de los conflictos, que se implementen estrategias colectivas de prevención y reducción de la violencia y los conflictos, ya que el delito se incrementa en sociedades y comunidades que están desorganizadas.

Nos hablabas que dos cuestiones fundamentales a emprender de manera urgente, cuál sería la segunda.

LH: La otra estaría dirigida a acabar con la impunidad en el sistema de justicia, ya que esta es unos de los factores que más contribuyen con los altos índices delictivos. Menos del 30% de los delitos son denunciados y menos de un 10% de los crímenes son resueltos policialmente y sus responsables castigados. El aumento de las penas está por demás demostrado que no logra reducir el delito, de lo que se trata es de que las penas se apliquen, que haya justicia, que exista mayor eficiencia en las investigaciones que desarrollan los cuerpos de policía; que la fiscalía y los tribunales revisen sus métodos y enfoquen sus prioridades no en la persecución de algunos delitos de más fácil resolución que atiborran el sistema de justicia (delitos de bagatella) sino que reserven y concentren sus esfuerzos hacia aquellas formas de criminalidad más gravosa y de mayor intensidad y para ello la instalación de las casas de justicia penal y la resolución de este tipo de casos en esos espacios sería una posible solución.

(*) Abogada, magister en sistema penal y problemas sociales y derecho penal y procesal penal. Investigadora, docente y miembra de SURDH